En el año 1942 se celebraba el cuarto centenario
de la muerte de Francisco Pizarro. Hasta ese momento
nadie había reeditado a caballo la ruta
original que siguieron los conquistadores españoles
desde su desembarco en Tumbes hasta que ingresaron
a Cajamarca. Nadie tampoco había caminado,
desde la Conquista hasta 1999, la vía serrana
del Capaq Ñan que cubre un tramo longitudinal
entre Quito y La Paz, obra monumental que sigue
conservando enigmas y acertijos históricos.
Dos aventuras americanas, pues, habían
quedado pendientes hasta el siglo XX. Alejandro
Miró Quesada Garland en 1942 tomó
sus bártulos y su cámara Leika y
reprodujo el recorrido de Pizarro y sus huestes,
dejando como testimonio de ello un conjunto de
crónicas que con el tiempo se publicaron
bajo el nombre de La Ruta del Encuentro1.
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Alejandro
Miró Quesada Garland
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Ricardo Espinosa, por su parte, luego de haber caminado
el litoral peruano de frontera a frontera y registrado
esa experiencia en el libro El Perú a Toda Costa,
decide recorrer seis mil kilómetros de caminos
incas, para luego registrar su paso en un libro extraordinariamente
producido, que lleva como título La Gran Ruta
Inca - El Capaq Ñan2.
"Lo hice por interés
periodístico. Era periodístico que se
repitieran a caballo las mismas jornadas que hizo Pizarro
en nuestro actual territorio, nadie lo había
hecho desde aquel entonces. Quería dotar a la
opinión pública de elementos que le permitiera
responder a un pregunta que flota en nuestra historia:¿cómo
es posible que 168 hombres pudiesen haber conquistado
un imperio, pasando por desfiladeros de enormes rocas
y desafiando a una naturaleza desconocida y agreste?"
AMQ lleva el periodismo
como una segunda naturaleza. Quiere develar un enigma
cultural, mediante el periodismo. Las crónicas
quinientistas lo dotan de información aproximada
sobre la ruta; sin embargo, habría de descubrir
rápidamente sus inexactitudes y contradicciones.
Tenía que hacer él mismo el recorrido.
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Yo me pongo a caminar la costa porque me pareció
que hacer eso era el punto medio perfecto entre
vagar y ser responsable con mis hijos. Estaba
en la disyuntiva de mandar a rodar todo y desaparecer
y de pronto surge esta opción de caminar,
hacer un libro que vuelva rentable la experiencia
y a la vez dar a mis hijos un ejemplo diferente.
En esa caminata la gente se pasa la voz ‘llega
El Caminante’, y en el sur me esperan una
serie de informantes que me refieren la existencia
de caminos concebidos bajo una unidad: camino
de los antiguos, de los gentiles y caminos incas,
los llamaban. Me invitaron a hacer la caminata
inca del sur. Una vez publicada la caminata de
la costa, me lancé a hacer esta otra. Yo
tenía en la cabeza como único ejemplo
de camino inca, el existente en Machu Picchu y
el legendario, del que había escuchado
en el colegio, que iba de Cajamarca a Cusco. |
RE se contacta con Joe
Castro, quien había terminado su formación
como guía y entraba a especializarse en arqueología
y juntos diseñan un proyecto que comprende tres
etapas: los caminos transversales de la costa a la sierra,
el camino longitudinal de la sierra y los caminos de
penetración a la Amazonía. La primera
etapa se realizó entre
1997 y 1998.
"Metodológicamente
fue estupendo porque pasé de caminante solitario
a dirigir una expedición de varias personas.
En el 98 vino la recesión, no pude publicar el
primer tomo del libro".
AMQ insiste tercamente
en el objetivo periodístico que lo guía
a hacer su exploración al interrogante que nos
deja la historia.
| "Hay
que trasladarse al siglo XVI para encontrarse
con las inmensas llamas versus gente que venía
de ultramar a caballo y escupía fuego.
Atahualpa lo primero que hace es enviar un regalo
a Pizarro pero éste lo devuelve. Se repite
lo del regalo y el rechazo. Atahualpa pensaba
que con 40,000 soldados podía enfrentar
a esos hombres pero no lo hace. Él quiere
tomar prisioneros entre los españoles para
ver qué eran esas cosas que echaban fuego.
Yo he confirmado que el camino es difícil.
Se pudo haber derrotado al pequeño grupo
de españoles fácilmente echando
galgas desde lo alto de los precipicios, pero
las órdenes de Atahualpa indicaban que
los dejaran llegar a Cajamarca, para negociar.
El Inca tenía un enemigo, Huáscar;
había el riesgo de que estos nuevos soldados
se pusieran del lado del enemigo".
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La Ruta del Conquistador
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La hipótesis
se verifica con la experiencia y luego se divulga.
AMQ resuelve en parte el interrogante que lo lleva a
viajar como lo hiciera el conquistador.
Para RE la respuesta
tenía que servir a varios propósitos:
¿cuál es el trazo del camino longitudinal?
¿a qué responde su construcción?
"El camino principal
es el longitudinal de la sierra, el que une el Chinchaysuyo
con el Collasuyo, desde el extremo norte en Pasto hasta
los dos extremos sur: en Tucumán y en el río
Maule, en Chile".

Gran camino modernizado
entre
Namora y San Marcos
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Espinosa
enfatiza hasta la obsesión el valor de
la experiencia misma. No se puede, desde el marco
conceptual de una sola ciencia ni desde el espacio
de una biblioteca, dar cuenta de una obra de la
magnitud del Capaq Ñan.
"Cuando yo empiezo esto no tenía
la menor idea de nada. Joe Castro lo que me podía
dar eran las referencias bibliográficas
de autores de gaveta. Aprendimos juntos el tema
de los caminos. Hoy, tengo 6,000 kilómetros
de ellos bajo mis pies; sin embargo, sé
poco de la civilización inca, no estoy
de acuerdo en si coinciden los caminos con la
época de la expansión inca, como
se sostiene. He hecho el camino y en la marcha
he visto que el camino no sólo responde
a un criterio expansionista sino a un dominio
de los factores ambientales. Es difícil
desde una sola ciencia, la arqueología,
explicar el camino".
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Para AMQ nunca estuvo presente entre sus motivaciones
la de abrir una trocha que pudiera luego ser ofrecida
al turismo. Eran otros tiempos, el turismo tenía
distintos sinónimos. Este viajero privilegia
la necesidad de elaborar sus crónicas y de sacarle
provecho al máximo a la vivencia personal, a
la aventura.
"En el camino hay
pequeñas ruinas de menor importancia, producto
de estructuras de defensa. Pero más allá
de eso no había nada que pudiera desatar un gran
interés arqueológico o de turismo histórico".
Hoy el turismo y la
investigación cultural se han tendido puentes
entre ellos. La expresión "puesta en valor"
resume con exactitud el punto de encuentro entre ambos
caminos. Espinosa tiene un punto de vista al respecto.
"Es difícil
desde la sola arqueología desarrollar la puesta
en valor de los caminos. No se trata de colocar una
momia en una vitrina sino de revivir el cuerpo. Hay
varias acciones que hay que emprender en la línea
de poner en valor el Capaq Ñan. Se debe reconocer
sitios específicos para desarrollar proyectos,
involucrando a las comunidades locales no solamente
en el uso y beneficio del producto sino en la postulación
del estudio mismo. Mi sueño en este tema es universalizar
la palabra ‘tambo’. La red vial original
implicaba un sistema organizativo que convertían
al camino en una empresa muy eficiente. Mi idea es eliminar
el sistema de porteadores que hoy se emplea en los trekking;
para ello se puede prescindir de tanto equipaje y reconstruir
la experiencia de los caminantes originales mediante
tambos: arquitectura original, gente local, oferta de
productos originales. Se trata de reconstruir la ruta
auténtica, sustituyendo la organización
inca con la ley del mercado".
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