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La ubicación de Huánuco Pampa se ajustaba
perfectamente a la estrategia inca de fundar asentamientos
en lugares alejados para concentrar y controlar las riquezas
naturales y la mano de obra, esparcidas en una gran área.
Al mismo tiempo, a pesar de la población permanente
tan reducida que tenía el sitio, sus más
de 4000 edificaciones podían albergar a miles y
miles, que se concentraban allí para celebrar las
fiestas o ser entretenidos por los incas, que cada cierto
tiempo inundaban el lugar de vida y color.
La mayor parte de la producción de la región,
de hecho, se almacenaba en las cerca de 500 colcas -o
depósitos incas- que se hallaban dispuestas en
ordenadas filas sobre una colina, al sur del lugar.
En estas cámaras de acopio, con paredes de piedra
y techo de paja, los arqueólogos encontraron
restos de tubérculos, maíz y otros productos
alimenticios. Pero los incas no sólo almacenaban
productos de primera necesidad para alimentar a la reducida
población residente y a los abundantes participantes
en las fiestas.
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Las colcas también contenían productos
más exóticos como el ají o la coca,
provenientes de las regiones más cálidas
al este, o acumulaban objetos utilitarios como sandalias,
objetos de cerámica y madera, así como
otros de carácter más suntuoso, de oro
y plata, o finos tejidos y plumas.
Huánuco Pampa es tal vez uno de los centros
provinciales incas más documentados, gracias
a un estudio multidisciplinario que no sólo consistió
en excavaciones en el sitio, en asentamientos distantes
y en las comunidades anexas, sino que también
incluyó investigación de archivo. Los
investigadores descubrieron valiosas visitas -misiones
de investigación llevadas a cabo en el área
por los españoles, en el siglo XVI-, y la información
extraída de estos escritos de la época
colonial temprana sirvieron para esbozar un retrato
de este activo e importante centro provincial, algo
que las excavaciones arqueológicas confirmaban.
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| El elemento
sobresaliente del asentamiento es una enorme plaza central
de más de 500 metros de largo. Situada en el centro
de ella y construida de piedras finamente pulidas, se
yergue una plataforma elevada conocida como un Ushnu.
Un par de animales esculpidos, probablemente pumas, flanquean
la rampa de acceso a la plataforma. Los ushnus son una
característica predominante en los centros provinciales
incas y servían como plataformas de observación
para los dignatarios incas visitantes o como escenarios
de ceremonias religiosas. La mayoría de las edificaciones
que miran a la plaza son estructuras largas y rectangulares,
con numerosas puertas, conocidas como kallankas. Estas
albergaban a los ejércitos en tránsito,
a los mitmaq, o colonos de paso a otros lugares del imperio,
y a los funcionarios estatales y sus comitivas. |
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Al este de la gran plaza, el emperador Topa Inca hizo
construir un palacio unido a ella por una serie de hermosos
portales de piedra. Las excavaciones en el área
revelan que allí se efectuaban fiestas, pues
los arqueólogos desenterraron fragmentos de cientos
de vasijas de cerámica para elaborar, almacenar
y servir la chicha. Una gran agrupación habitacional
al norte del complejo alojaba a las aqllas -las mujeres
escogidas- quienes preparaban la chicha y tejían
las prendas más finas. Los arqueólogos
identificaron su lugar de residencia y talleres de trabajo
gracias a los utensilios de hilado y tejido, así
como las vasijas para preparar la chicha, encontrados
allí.
Varias estructuras inconclusas en Huánuco Pampa
muestran que la población abandonó el
lugar en medio de la confusión provocada por
la guerra fratricida entre los Incas gobernantes y la
invasión española. Su ubicación
remota resultó marginal para los europeos. Luego
de un efímero intento de asentamiento en la plaza
central de Huánuco Pampa, los españoles
fundaron la ciudad que llamaron León de Huánuco,
en las cabeceras del río Huallaga, unos 2000
metros de altitud por debajo de su homónima inca.
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Autor: Adriana Von Hagen
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